Por Dora Luz Haw
Una literatura sin adjetivos y que no responda a razonamientos comerciales, coyunturales ni políticos, es la apuesta de Páramo Ediciones, una editorial que sale al mercado para los lectores que buscan literatura de calidad.
Movidos por el interés de publicar libros que no se encuentran en la mesa de novedades, tres escritores impulsaron este proyecto financiados en parte con sus propios recursos.
Poner una editorial en México es suicida. Es la manera más rápida de gastarse una herencia. Pero por fortuna, contamos con una beca de Fomento del Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes que nos permitirá publicar, en principio, seis títulos, explica Geney Beltrán, su director literario.
Para este equipo integrado por Beltrán, el dramaturgo Alfredo Hinojosa y el poeta Mijail Lamas, es importante ofertar títulos que no llegan a México o que no se traducen al español.
No nos interesan las modas ni aquellos libros que se supone dan números negros a las editoriales fuertes.
Creemos que hay un círculo de lectores de literatura que identifica el prestigio de un catálogo a partir de su oferta y la selección de títulos que buscan mantener siempre una exigencia de calidad y es a ellos a quienes queremos llegar, define.
Una de las líneas que impulsarán es la relacionada con la traducción literaria ya que, en su opinión, está siendo poco atendida por las editoriales nacionales. En España se traduce mucho pero piensan que es necesario que México fije una respuesta literaria a lo que existe y está surgiendo en el panorama de la literatura universal.
Páramo ediciones espera convertirse en la editorial de los traductores literarios mexicanos. En un formato de bolsillo dará vida a libros de autores de distintas lenguas, épocas, géneros y escuelas.
No se le da mucha atención a la traducción. Las trasnacionales pagan a destajo y no hay una aprecio al trabajo de creación. A nosotros nos interesa valorarlo como trabajo de autor, insiste.
Otra de las líneas apuesta por prestar atención a escritores significativos pero poco difundidos de Hispanoamérica, tanto del cono sur como del Caribe y América Central. De este modo, busca ser un foro para la difusión de literaturas hermanas de este continente lingüístico.
Los libros seleccionados tienen que ver con los gustos, intereses y criterios de estos tres autores nacidos en los años 70, becarios de la Fundación para las Letras Mexicanas. Son textos que les entusiasman personalmente y que les interesa extender a otros lectores.
Son libros, asegura, que quizá le habría gustado leer a Juan Rulfo, de ahí que el nombre del sello haga referencia y sea una suerte de homenaje a la novela del escritor tapatío.
Es una respuesta generacional. Cada generación vuelve a traducir a sus autores y genera un canon o panorama de lectura. Esa es nuestra apuesta.
Esta iniciativa nos causa mucha satisfacción, ya que es una forma de crear algo paralelo a la propia escritura, es un trabajo intelectual que nos motiva mucho a todos, asegura.
Beltrán insiste en que les interesa crear un catálogo literario en el que convivan autores clásicos y contemporáneos mexicanos y extranjeros, que puedan ser traducidos tanto por gente con mucho prestigio, así como por noveles traductores.
En principio cuentan con tirajes de 2 mil ejemplares, que serán distribuidos por Sexto Piso, lo que les permitirá tener una presencia en casi todas las librerías.
Interesados en la literatura sin limitaciones genéricas, más adelante publicarán ensayo y teatro, géneros que son menos leídos y que, por lo tanto, tendrán un tiraje menor.
El formato de las publicaciones es sencillo, austero y lo suficientemente elegante y atractivo para quien se interesa por el texto y no el empaque. No queremos que el lector le pague al impresor más de lo que tenga que pagar para leer un buen libro, aclara.
Su oferta Los dos primeros libros publicados por Páramo Ediciones son Angustia de Graciliano Ramos y Diecisiete tomates y otras historias de Cachemira, de Jaspreet Singh.
El primero responde a su interés en la literatura en lengua portuguesa, especialmente por este clásico brasileño que, en opinión de los editores, ha tenido mala fortuna en las traducciones españolas. Páramo rescató una realizada por la escritora Cristina Peri Rossi en los años 70.
El segundo título fue muy bien criticado en Canadá y es la ópera prima de este narrador indocanadiense. La versión en castellano, realizada por Edith Verónica Luna, fue halagada incluso, por el mismo autor.
Así lo dijo
Queremos que quien se acerque al catálogo sepa que no se trata de una selección caprichosa, sino que es la propuesta de lectores jóvenes que tienen interés en compartir su entusiasmo.
Geney Beltrán
Director literario de Páramo Ediciones
Fuente: Reforma / México
Martes, 06 de enero de 2009